viernes, 15 de agosto de 2014
| PART FIVE: BAD IDEA |
Era una noche de viernes. El único viernes en el cual Bridget no se sentía entusiasmada. No tenía ganas de salir con Mitch. Seguramente la llevaría a un lugar aburrido, con música que no era de su agradado, donde las otras personas le parezcan demasiado vacías. Pero si salía con Mitch, era una manera de evitar problemas. Lo que ella no sabía es que eso si era un problema. Ni siquiera tenía ganas de vestirse para la ocasión. Si fuera por ella saldría con el pijama puesto. Sin embargo, se vio forzada a vestirse como la salida lo solicitaba. Optó por una pollera amplia negra, medias oscuras, borcegos negros, una blusa blanca de encaje y un blazer negro. Bastante simple.
—Ya está —Bridget se apareció en la sala donde Mitch la esperaba sentado en el sillón.
—Te ves linda —comentó Mitch con una sonrisa.
—Gracias —asintió con la cabeza.
—Iremos a comer y luego a algún bar a beber algo, ¿esta bien?
—Por mi esta perfecto —ladeó una falsa sonrisa.
A veces le resultaba tan incómodo pasar tiempo con Mitch. No sabía de que hablarle. No era alguien con quien compartía intereses, y mucho menos opiniones. A Mitch no le importaban las opiniones o consejos de los demás. Tenía una visión bastante egoísta, vacía del mundo, por así decirlo.
La cena era algo genial para sobrevivir a esa noche. Bridget adoraba comer. Ella sugirió ir algún restaurante donde preparen hamburguesas. No precisamente un McDonald's o un Burger King, sino algo casual. Por suerte, ella conocía uno cerca de la librería donde trabajaba.
Durante la cena, se las ingenió para charlar tonterías. Tal vez seguirle la corriente. Cada vez que Mitch "coqueteaba" con ella, Bridget lo evitaba de la mejor manera posible. Tuvo el impulso por un momento de querer clavarse el tenedor en la frente. Tarde o temprano debería decirle que no se siente interesada en él.
—Estaba pensando que podíamos ir a un karaoke, ¿qué dices? Es divertido —dijo Bridget, encogiéndose de hombros.
—Claro, suena bien —le dedicó una sonrisa. Bridget hizo una mueca apretando sus labios, simulando una sonrisa.
Al terminar la cena fueron hasta el bar donde había un karaoke. Bridget ya había ido allí con sus compañeros de la universidad. Sin dudas no sería tan divertido como aquella vez. Mitch carecía de sentido del humor, y no encajaba con el de Bridget. Aún así, Bridget se entusiasmó un poco, porque le gustaba ese tipo de entretenimiento.
—Yo iré primero, ¿si? —le dijo a Mitch. —Voy a cantar Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival.
—¿No vas a cantar conmigo?
—¡La noche recién empieza! Yo quiero una cerveza —le ordenó y se desapareció entre la gente.
Bridget se apuntó para cantar la canción que había elegido. Espero que cantaran dos personas, y luego fue su turno. A pesar de no tener una buena voz, le puso buena gana, y eso provocó aplausos por parte del público. Eufórica, regresó con Mitch.
—¿Cómo estuve? —le preguntó. Parecía una persona completamente distinta de la que era un rato hacía atrás, cuando salieron de la casa.
—Muy bien, Bri —asintió con la cabeza, como impresionado—, ahora cantaremos juntos —le guiñó un ojo y le pasó su botella de cerveza.
—Gracias —le dio un sorbo a su cerveza. —¿Que quieres cantar? —se quitó el saco y lo apoyó en la silla.
—No sé, tu eres la experta en clásicos.
—Wow, gracias —rió un poco. —¿You Give Love a Bad Name de Bon Jovi?
—A ver cántame una parte para acordarme.
—Shot through the heart, and your to blame, you give love a bad name... —cantó Bridget.
—¡Ah, si! ¡Ya sé cual es! Si, esta bien.
—¡Genial! Iré a anotarnos —Bridget volvió a desaparecer y a los segundos ya había vuelto con Mitch.
Esperaron que canten unas pocas y luego fue su turno. Cantaron y rieron a la misma vez. Bridget lo estaba pasando bien, a pesar de que no estaba muy de acuerdo con su compañía.
A las tres y medía de la mañana dejaron el lugar. Estaban un tanto cansados. Caminaron por las calles de Londres, en búsqueda de un taxi.
—Estaba pensando que para mi cumpleaños, faltan tres semanas, lo sé, podría hacer una fiesta con karaoke, tal vez una fiesta de disfraces con karaoke, o una fiesta hippie, o quizás ambientada en los ochenta —comentó entusiasmada. Sin dudas, su cumpleaños era su parte favorita del año.
—Claro, lo que tu quieras —le sonrió.
Ella no dijo nada, siguió caminando como si nada. Detestaba cuando Mitch carecía de entusiasmo. Era como lo opuesto a Bridget. Ella siempre estaba llena de planes, con cosas por hacer. Él no.
A la media hora ya estaban en casa. Ella tenía demasiado sueño. El alcohol causaba un efecto de "somnífero" en ella. Solo quería ponerse el pijama y dormir, sentir la suavidad de su cama. Una vez que cruzaron la puerta, Mitch se precipitó sobre ella. Comenzó a besarla. Bridget se paralizó. Sabía cuales eran sus intenciones, y ella no estaba para eso. Intentó zafarse, pero el la controlaba con su fuerza.
—Quiero tenerte, Bridget —murmuró besándola.
—Espera, Mitch, déjame, no estoy lista para esto —trataba de detenerlo.
—¿Qué? ¿Que estás esperando? Yo creo que lo estás.
Volvió a besarla bruscamente. Bridget daba golpes en su pecho. El finalmente la soltó.
—Lo siento —ella logró decir, y se fue corriendo hasta su habitación.
Las lágrimas brotaron de sus ojos. Comenzó a sentirse terrible. Enseguida se puso su pijama. Agarró su celular, puso música e intentó dormirse enseguida.
Haber venido a Londres con Mitch, estar con él, era una muy mala idea.
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