martes, 15 de julio de 2014
| PART THREE: FALLING SLOWLY |
Después de haberse despedido de Reed, a Bridget le resultaba difícil pensar en otra cosa que no fuera el momento recientemente vivido. Se sentía mal por Reed. Estaba avergonzada. Detestó tanto a Mitch en ese momento. Realmente tendría que arreglar esto, buscarle una solución.
Agarró su teléfono, y redactó un mensaje para Reed:
"Siento lo que sucedió hoy. Espero que no te haya molestado. Él suele ser bastante impertinente. Espero verte mañana. Besos xX"
Quería que responda rápido, y que su respuesta la deje dormir tranquila esta noche. El sonido del celular la alivió un tanto. Lo tomó entre sus manos y leyó la pantalla:
"Claro que no. Espero que siga en pie lo del sábado ;)"
Ella no tardó en responder.
"Por supuesto!"
El sentimiento de un completo alivio no tardó en aparecer. Se fue sintiendo mejor hasta que recordó que los nuevos amigos de Mitch vendrían. Por un momento, tuvo el impulso de darse la cabeza contra la pared. Se prometió a si misma que iba a hacer su mejor esfuerzo para aguantar. Así que el papel de la chica falsa tuvo que salir a escena.
Tenía que hacer todo lo imposible para no poner una mala cara. Los tres amigos amigos de Mitch eran tan idiotas. Eran tan básicos, tan aburridos, al igual que Mitch. Ellos hacían y se vestían como todo el mundo, sus temas de conversación eran tan básicos, hablaban de salidas, cosas que hacían todos en esos días, incluso cotilleaban como si fueran mujeres. Todo lo opuesto a Bridget, que era bastante culta. Ella prefería hablar de música de los ochenta o noventa, o libros de fantasía, incluso de historia europea.
Cuando observó el reloj de la sala, descubrió que eran las doce de la noche. Moría de sueño, y no toleraba el olor a cigarrillo y las risas de Mitch y su grupito.
—Si, me disculpan, me iré a dormir. Tengo clases mañana —se levantó y se marchó de la habitación.
Subió las escaleras, por sus risas, notó que su reciente ausencia fue como si nada. Entró a su cuarto y cerró la puerta detrás de ella. Se corrió el cabello hacía un costado, y lo llevó con su mano hasta su nariz, sintiendo el amargo aroma a cigarrilo impregnado en su pelo. Hizo una mueca. Fue hasta su cartera para sacar los auriculares, los cuales arrojó sobre la cama. Se sentó sobre esta. Sacó el celular del bolsillo de su pantalón de jean y lo puso junto a los auriculares. Se quitó las zapatillas. Buscó debajo de la almohada su camisón, y en tres minutos ya estaba lista para dormir. Se metió debajo de las sábanas y se colocó los auriculares en cada una de sus orejas. Primero programó el despertador y luego dio play a lista de reproducción que usualmente escuchaba a la hora de dormir.
--
La semana fue como cualquier otra. Para su fortuna, Reed no había mencionado aquel momento incómodo, pero sabía que tarde o temprano debía darle una explicación. Y cuando llegué el momento, iba hacer su mejor intento para decirle todo, después de todo se notaba que Reed era completamente honesto con ella, y ella no podía mentirle. A veces no era tan buena para mentir.
El día sábado llego sin que se diera cuenta. En la tarde tenía que acompañar a Reed a la ceremonia de casamiento de su prima y luego tenían la fiesta. Por lo que la mañana del sábado, aprovechó para ir a conseguir un vestido. Lo cual le demoró bastante ya que era muy indecisa, el no estar cien por ciento segura de sí misma le dificultaba bastante encontrar algo de su agrado... Hasta que la búsqueda terminó después de una hora y media. Se había probado casi veinte vestidos. El elegido daría de que hablar, aunque esa no era su intención.
Llegó puntualmente al encuentro con Reed. Para su fortuna, Mitch no la molesto con preguntas antes de irse. La boda daría lugar en un gran salón, a las afueras de Londres, especializado para este tipo de eventos. La ceremonia se llevaría a cabo el inmenso jardín, el cual estaba cubierto de todo tipo de flores. Y la fiesta iba a ser adentro.
La ceremonia había sido típica, pero muy emotiva. Se notaba el amor en la joven pareja. Al finalizar esta ingresaron donde se celebraría la fiesta. El lugar estaba decorado perfectamente, parecía de película. Reed y Bridget buscaron la mesa que se les había asignado. Una vez que llegaron a destino, se encontraron que compartían mesa con Mollie, la hermana mayor de Reed, Steven, la pareja de la chica, Anton, hermano menor de Reed, y Joanna, su prima. Reed presentó a Bridget a cada uno de ellos.
—Oye, B, ¿llevo tu abrigo al guardarropas? —preguntó el muchacho. Bridget tardó en responder... Una parte de ella no quería sacarse el abrigo, y eso era debido a que sentía que su vestido era demasiado llamativo. Era tan tímida a veces. Ya era demasiado tarde para arrepentirse de su elección, pero no podía quedarse con el saco puesto toda la noche.
—Te acompaño —se le ocurrió decir.
Ya que estaban, llevaron los abrigos de los que estaban en esa mesa. Cruzaron el gran salón para ir hasta la entrada donde estaba el guardarropas. Por cada abrigo que le daban, la chica que estaba encargada de ese servicio, les brindaba un número para que al terminar la fiesta, pasen a retirarlo y ella pueda ubicarlos. Reed y Bridget fueron los últimos en quitárselos. Su hermoso vestido se había dejado ver, lo cual casi dejo a Reed con la boca abierta. El vestido era de color negro, llegaba hasta casi las rodillas, la pollera era bastante amplia y le brindaba comodidad a la hora de moverse, tenía detalles de encaje en la parte superior, el escote era en v, pero no mostraba mucho adelante, y lo más llamativo era la parte trasera, el escote era muy pronunciad, dejaba a relucir gran parte de su espalda.
—Te ves hermosa —se atrevió a comentar Reed, una vez que se alejaron del guardarropas y volvían a la mesa.
—Gracias —agradeció timidamente.
La noche estaba siendo divertida, agradable, justo como debía ser. Bridget habia sido muy bien recibida por la familia de Reed, y eso hacía que ella se sienta cómoda. Bailaron hasta el cansancio, y las risas no faltaron.
Estaban en la pista de baile, cuando Reed se acercó al oído de la chica para susurrarle algo.
—¿Vamos un rato afuera? —preguntó, ella solamente asintió.
Reed tomó su mano, lo cual provocó una sensación en ella. Se sentía tonta cada vez que el la tocaba, no entendía porque algo tan básico como eso la hacía sentir de esa manera. Al salir, él se quitó el blazer y lo colocó sobre los hombros de la chica.
—Para que no tengas frío —él sonrió. Se sentaron en una banca que había allí. —¿Cómo la estas pasando?
—Espectacular —respondió con una sonrisa. —Tu familia es muy agradable...
—A ellos les has caído muy bien, eso te lo aseguro.
—Y la pareja es increíble, se ven muy felices, y tengo el presentimiento de que lo serán —dirigió su mirada hacía el cielo nocturno. —Espero algún día tener algo así, me encantaría.
—¿No tienes eso con Mitch? ¿Mitch era? —Reed se animo a preguntar, Bridget se sintió un poco incómoda, pero iba a decirle las cosas tal y como eran, o al menos eso intentaría.
—Si, es Mitch... Y no, jamás tendremos eso.
—¿Por qué?
—Porque somos mundos distintos. Además yo lo veo más como un amigo, incluso lo trato de esa manera. Y bueno él, estaba bastante interesado románticamente en mi. Pero yo no tengo ese tipo de interés en él.
—¿Y se lo has hecho entender?
—Eso intento.
—Igualmente me alegra que no tengas ese tipo de interés en él.
—¿Sí? ¿Por qué lo dices?
—Porque creo que te mereces algo mejor —se limitó a contestar.
—Gracias —ella le sonrío.
—Si alguna vez te llega a hacer algo, no sé lo digo por si acaso, dime, yo te iré a defender con uñas y dientes.
—Es más grande que tu —dijo con una casi sonrisa en sus labios.
—No le tengo miedo.
—Que valiente eres... Si alguna chica te hace algo, tu dime también, eh. No me conocen cuando me enojo.
—Quisiera ver eso —dijo divertido.
—Soy peligrosa, pero no causaré disturbios aquí —ambos rieron. Reed la abrazó por el costado, y ella dejo caer su cabeza sobre el hombro del muchacho.
Ambos todavía no se daban cuenta de que lentamente se estaban enamorando uno del otro.
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