viernes, 25 de julio de 2014
| PART FOUR: ROMEO & JULIET |
Era una noche de jueves. Se encontraba encerrada en su habitación estudiando anatomía. Estaba realmente desconcentrada, y eso era culpa del sueño. Había sido un día agotador. Solo quería descansar, pero tarde o temprano debía ponerse a estudiar, ya había dejado pasar dos días.
Su teléfono celular sonó y la poca concentración que tenía se fue de inmediato. Observó la pantalla y descubrió que era Reed. "¿Qué querrá a esta hora?" se preguntó. Obviamente le contestó.
—¡Hey, Reed! ¿Qué tal? —dijo en un tono de voz amistoso.
—Hola B, espero no molestarte, sé que es tarde —dijo el muchacho.
—No, claro que no, tu no molestas. ¡Ah! Pero si estaba durmiendo, tenías tu muerte asegurada —largó una carcajada, y el también. —¿Todo bien?
—Si, todo en orden, ¿y tu?
—Me alegro. Yo estoy bien, gracias.
—Seguramente te preguntarás el motivo de mi llamado... Lo que sucedió es lo siguiente: Yo iba a a una secundaria exclusivamente de varones. Sí, ya sé, increíble que esos tipos de escuelas existan en este siglo. Pero eso es otra historia, en otro momento te la contaré... Iré al grano. Desde que entre allí, he formado parte del club de teatro —Bridget lo oía con toda atención. —Y bueno, hasta el último año, he participado en todas las obras. La profesora me llamó esta tarde ya que quiere que el grupo se vuelva a juntar, porque quiere motivar a los estudiantes, no hay tantos miembros en el grupo actualmente. Obviamente, no podía rechazarlo. La obra que vamos a interpretar es Romeo y Julieta, por lo tanto estamos en la búsqueda de una Julieta, y he pensado en ti... —ella no podía creer lo que acababa de oír.
—¿Estás seguro? ¿Crees que yo deba presentarme? —estaba demasiado sorprendida. Aquella petición de Reed implicaba un verdadero reto. —No lo sé, actué en obras escolares cuando tenía doce años, no creo que tenga el talento suficiente como para interpretar a Julieta.
—¡Vamos! Un poco de confianza. Se que lo harás bien. Además será divertido, lo prometo. Mañana es la audición, y si te tengo que llevar atada de manos lo haré. Por favor dí que sí, anda —el muchacho insistió. Bridget lo pensó unos minutos antes de dar su veredicto.
—Esta bien, tendré que tomar algún calmante, porque desde ya te aviso que me pondré nerviosa.
—Saldrá bien. Yo estaré allí contigo, no olvides de eso.
—Lo hago por ti, eh.
—Gracias, eres la mejor. Ahora te enviaré la dirección del lugar donde tienes que ir, mañana me encontraré contigo allí temprano así practicamos un poco antes de la audición. Eso es todo entonces, dejaré que descanses. Nos vemos mañana, un beso.
—Adiós, que descanses.
Luego de cortar con Reed, automáticamente se sentó frente a su computadora a buscar detalle de la obra.
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Estaban sentados en los pasillos del teatro ubicado en la escuela que iba a Reed, ambos con el libro en mano.
—Estaba pensando en que deberíamos audicionar juntos, la idea es dar a relucir la química —indicó Reed, ella asintió. —Así que empezaremos por algo sencillo, no haremos la escena del balcón, son diálogos extensos y no los vamos a aprender en dos horas —lanzó una risita. —Por eso elegí el primer encuentro de Romeo y Julieta, en el baile, ¿estas de acuerdo?
—Claro, indícame donde esta.
Reed le marcó la página. Acordaron que primero harían una lectura detallada, y luego comenzarían a recrearla.
Bridget comenzó a leer, y a medida que iba leyendo, resaltaba con un marcador las partes de Julieta. Leía tranquilamente hasta que una palabra provocó que se alterara un poco. "¡Que idiota soy! ¿Por qué no me di cuenta de esto antes? ¿Por que no me di cuenta de semejante detalle?" pensó. Tenían que besarse, eso estaba más claro que el agua, la obra lo implicaba. Se puso un tanto nerviosa. No sabía si decir algo respecto, ya que no sabía en que momento se besarían.
Luego de varias leídas, era tiempo de comenzar con la parte de la actuación. Reed comenzó, se notaba que era bueno con ese tipo de cosas. Luego siguió Bridget, tratando de decirlo de la mejor manera posible... Hasta que llegaron al momento del beso. Ambos se miraron tímidamente, sobretodo Bridget. Reed realmente quería besarla, le urgía hacerlo. Se miraban uno al otro, sin saber que decir. Por lo que Reed decidió tomar iniciativa. Posó su mano sobre la mejilla izquierda de la chica. Automáticamente los dos cerraron los ojos. Se acercó más y más hasta que alcanzó sus labios, y presionó los suyos contra los de ella. Finalmente la estaba besando, momento que ha deseado desde hace tiempo. El suave beso finalizó luego de un minuto. Se separaron uno del otro. Reed le dedicó una sonrisa, por lo que ella sonrío también. Continuaron con los diálogos, como si nada. Instantáneamente Bridget recordó la vez que Mitch la besó por primera vez, se había sentido tan incómoda, todo lo contrario a lo que acababa de suceder.
El momento de presentar la audición llegó. Reed presentó a Bridget frente a sus antiguos compañeros y profesora. Esta los hizo subir al escenario para que le demostraran porque eran merecedores de dichos papeles.
—Si mi indigna mano profana con su contacto este divino relicario, he
aquí la dulce expiación: ruborosos peregrinos, mis labios se hallan prontos a borrar con un tierno beso la ruda impresión causada —Reed comenzó a hablar.
— Buen peregrino, sois harto injusto con vuestra mano, que en lo hecho muestra respetuosa devoción; pues las santas tienen manos que tocan las del piadoso viajero y esta unión de palma con palma constituye un palmario y sacrosanto beso —Bridget lo siguió.
—¿No tienen labios las santas y los peregrinos también?
—Sí, peregrino, labios que deben consagrar a la oración.
— ¡Oh! Entonces, santa querida, permite que los labios hagan lo que las
manos. Pues ruegan, otórgales gracia para que la fe no se trueque en
desesperación —no solamente pronunciaban los diálogos, si no que interactuaban entre sí, recreando el momento.
—Las santas permanecen inmóviles cuando otorgan su merced.
—Pues no os mováis mientras recojo el fruto de mi oración. Por la intercesión de vuestros labios, así, se ha borrado el pecado de los míos —él la beso de nuevo.
—Mis labios, en este caso, tienen el pecado que os quitaron.
—¡Excelente! —la señora Marlowe, ex-profesora de Reed, interrumpió. Todos los presentes en la sala aplaudieron. Ella se subió al escenario para felicitarlos. —Esa es la química que estoy buscando... Ya tenemos a Romeo y Julieta.
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Después de un mes de duro trabajo, el día de estreno había llegado. Bridget estaba muy entusiasmada con la obra. Lo que más le gustaba era la idea de usar vestidos antiguos.
Por otro lado, a Mitch le molestaba el hecho de que Bridget pase mucho tiempo con Reed, se podía decir que estaba celoso. Bridget no estaba para esas tonterías de adolescente. Ante todo para ella estaba el ser gentil con los demás, por lo que invitó a Mitch a ver la obra, incluso le había traído una entrada. El aceptó la invitación, después de todo quería vigilar a Bridget de cerca, sea como sea.
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Faltaba media hora, y Bridget tenía un dolor de estómago terrible. Los nervios sin duda. Entonces Reed supo que tenía que ayudarla en ese momento. La llevó hasta una de las aulas, para que se relaje y logre estar tranquila. Incluso había tomado la precaución de llevar un té de manzanilla, eso siempre funcionaba. Hizo que se sentará en una de las sillas que había allí.
—Toma esto, ayudará a que te relajes un poco —le entregó la taza de té.
—Siento que no podré hacerlo, Reed —se lamentó.
—¿Qué? Hemos trabajado duro durante el último mes, te has lucido, no puedes abandonar ahora. Además, ¿a donde encontraremos a una Julieta tan bella como tu ahora? —ladeó una ligera sonrisa. Se atrevió a colocar su mano sobre la mejilla de la chica, para mirarla firmemente a los ojos. —Recuerda que no estas sola, estoy yo —el silencio comenzó a reinar como aquella vez que la besó por primera vez... Nuevamente sus labios se encontraron uno con el otro. Y esta vez no era un ensayo, esta vez era real.
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La obra fue fantástica, y bien recibido por el público, menos por Mitch, que miraba cada escena como enojado. Los celos se habían apoderado de él. Bridget besando a Reed. Ni siquiera quería pensar cuantas veces se han besando durante los ensayos. Con suerte, el la había besado unas muy pocas veces. Decidió calmar su furia, encendiendo un cigarrillo mientras esperaba a Bridget fuera del teatro.
—¿Qué te pareció? —ella se apareció enseguida.
—No estuvo tan mal —respondió.
—Supongo que es un cumplido —musitó, —así que gracias —ladeó una sonrisa. —Saldremos a comer, así que ve a casa, tranquilo. Espero que no te moleste.
—No —contestó seco.
—Lo siento, es una salida exclusiva para los que participamos —dijo un tanto tímida.
—Ve no importa... Nunca quieres salir conmigo, siempre pones excusas —se moría de ganas de decir "Pasas más tiempo con Reed".
—Lo siento, haremos algo mañana, ¿si? Lo prometo —quiso decirle otra cosa, quiso decir que le parecía tonto que haga una escena. Pero no pudo, siempre era lo mismo. La verdad era difícil de decir a veces.
—Más te vale —le indicó. —Ve con tu grupo, nos vemos luego —se acercó para besarla, pero ella enseguida le corrió la cara.
—Nos vemos, ve con cuidado —trató de forzar su mejor sonrisa.
Reed observó aquella escena, sintiéndose un tanto molesto. No soportaba ver a Bridget cerca de ese muchacho. Si él quería lograr estar con Bridget, debía vencer el obstáculo llamado "Mitch".
Al igual que Romeo y Julieta, ellos tenían un gran conflicto. Pero no eran dos familias que se enfrentaban, estaban atrapados en una especie de triangulo amoroso.
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