martes, 19 de febrero de 2013

▫Closer: Chapter II.



Para ser realista, estaba bastante perdido. Yo no era de los que se pierden en la carretera. Lyla se dio cuenta al instante.
—Dude, realmente estas perdido me miró frunciendo el ceño. —Si supiera donde diablos estamos, te guiaría. No soy buena para recordar estas cosas, lo siento.
—Descuida. Recuerda que nos dirigimos a alguna parte. dije enfatizando el "alguna parte".
—Es cierto, yo dije eso. Pero con eso quise decir que te seguiría a donde quiera que vayas. 
—Se qué quisiste decir eso. La cosa es que, en este momento, no tengo un rumbo fijo. Mi plan era parar por tiempo indeterminado hasta que algo aparezca. Sabes como es la cosa. 
—¿No sabes a donde vamos?  llevo ambas manos hasta su cara y froto sus ojos. —De acuerdo. Me da igual, no tengo ningún lugar al que ir por el tono de su voz me di cuenta que se lamentaba y eso me hacía sentir un tanto apenado por ella. 
Seguí conduciendo en la busca de algún motel. Necesitaba apoyar mi cuerpo sobre una cama, estuve la mayor parte del día arriba del auto. Finalmente, logramos encontrar uno. Por su aspecto, noté que no estaba nada mal. Hice una maniobra para meterme al lugar. Estacioné y nos bajamos. Caminamos hacía la entrada para ir a la recepción para registrarnos y conseguir una habitación. El tipo que nos atendió nos ofreció una habitación con una cama king size. Era lo único aceptable que había, así que nos vimos obligados a aceptarla. Nos entregó las llaves y fuimos hacía donde estaban las habitaciones. Buscamos la número "25", que era en la que nos íbamos a hospedar. Una vez en la puerta, forcejeé con la cerradura, estaba algo dura. Eso no me demando mucho tiempo, así que entramos enseguida. Tiramos nuestras cosas, bueno todas no. Lyla seguía con su mochila cargada sobre su hombro. Me lancé sobre la cama, me sentía grosero porque quedé como que yo iba a ocupar toda la cama y ella tendría que dormir en el pequeño sillón. Sin embargo, me urgía acostarme y ponerme cómodo.  
—Iré a darme una ducha, no tardo nada. dijo mirándome. 
—Ve tranquila... Cuando termines, yo también me daré una ducha. Lyla volteó y abrió la puerta del baño. —Oye, necesito que me ayudes con algo. No es nada del otro mundo, ¿puedes? Ella asintió y entró.
Al cabo de unos quince minutos, Lyla salió. Llevaba una camiseta grande de color gris, dejando al descubierto su hombro. Abajo tenía un pantalón corto de jersey, un tanto ajustado. Y su cabello estaba mojado y un poco alborotado. Dejó su mochila junto a su bolso y luego metió dentro de este, la ropa que estaba usando hace un rato.
—Listo, es todo tuyo. hizo una mueca como queriendo sonreír.
—De acuerdo... hice un gran esfuerzo y me levanté de la cama. —¿Podrías ir a la recepción y pedir un botiquín de primeros auxilios? 
—¿Qué sucede? me miró extrañada.
—Necesito que me cambies la venda y me cures la herida. levanté mi camiseta para mostrarle estaba herido en el pecho, justo debajo del pectoral derecho. 
—Oh, ¿qué te hicieron? seguía con la misma mirada.
—Nada... Accidente de trabajo. Quise hacerlo yo mismo, pero no puedo.
—¿Esto es el favor? asentí. —Bueno, dúchate tranquilo que yo voy por eso a la recepción. 
—Puedes usar mi chaqueta, hace frío afuera. le sugerí y luego me metí en el baño. 
Las gotas de agua caliente golpeaban mi cuerpo y al mismo tiempo el frío se iba. Miré la herida desde arriba y lucía bastante mal. Pero confiaba en que Lyla haría un gran trabajo. Una vez fuera de la ducha, me vestí. Me puse una camiseta blanca y unos pantalones deportivos negros. Salí y ella estaba revisando el contenido del botiquín.
—Te has puesto la camiseta en vano, porque tendrás que quitártela de nuevo.dijo dirigiendo su mirada hacía mi.
—Es cierto... Es la costumbre. me quité la camiseta. 
—Uh, se ve bastante mal. hizo una cara de asco al ver mi herida.
—Lo sé, y duele bastante.
—Me imagino. asintió apretando los labios Recuéstate
Fui hacía la cama y me recosté, dejando mi cuerpo un tanto sentado. De repente, me encuentro con Lyla sentada sobre mi cuerpo. La miré un tanto incomodo y ella lo notó enseguida.
—Lo siento, es la posición más cómoda para hacer esto. hizo una mueca.
—No importa, adelante.
Ella empezó a limpiar mi herida con una gasa. A pesar de que ella estaba siendo muy cuidadosa y delicada, no podía evitar emitir unos leves sonidos causados por el dolor. Intenté focalizar mi mente en otra cosa, para olvidar el dolor que sentía. Así que me entretuve mirándola mientras hacía su trabajo. Pero no la miraba de una manera simple, la miraba con detalle. Observaba su hombro al descubierto, como su cabello intentaba correrse para delante, sus bellos ojos verdes enfocados en mi herida, sus delicadas y suaves manos. Contaba el numero de veces que se mordía el labio inferior. Y cada vez su camiseta caía hacía un costado, casi dejando ver su seno izquierdo. Alce mi brazo y lo lleve hasta el de ella, subiendo su camiseta para que nada se le escapara. Me causaba una sensación extraña tocar su piel. Y así los minutos pasaron, y ella ya había terminado. 
—Listo, ten más cuidado la próxima vez. —dijo llevando su mirada hacía la mía, e imito una sonrisa.
—Lo tendré en cuenta... Pero una nunca sabe lo que pasa. —reí silenciosamente.
Y entonces, nos quedamos en silencio, sin hacer ningún movimiento. Ella seguía sobre mi, y creo que me agradaba. Nos mirábamos como si estuviéramos buscando algo. Y ahí nació el impulso. Me acerqué más a ella, cerré los ojos, coloqué mi mano sobre su mejilla y nuestros labios se encontraron en un beso.

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