miércoles, 12 de diciembre de 2012

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Then you did collide and broke through the other side, straight through my heart. You're the ember to my flame when it get's dark and I love the way it feels when I'm with you and I cannot find the words, no. Two-hundred thirty faces to my place, Oh I should not be alone.  I'll burn this house down, no need for walls now. When I'm with you, I'm at home. 

sábado, 8 de diciembre de 2012

▫Closer: Chapter I.



Estaba en el medio de la nada. Era de noche y la carretera estaba vacía. A lo lejos se veía una especie de gasolinera, las luces del lugar eran escasas. Necesitaba con urgencia una cerveza. Venía de resolver algo, y necesitaba relajarme un poco. Me fui acercando más a la gasolinera. Había solo un auto, el cual se estaba alejando. Me metí en el lugar para estacionar solo por un rato. Solo iba a bajar a comprar un par de cervezas y alguna estupidez para comer. Apagué el motor, y busqué la billetera. Saqué las llaves y me salí del auto. Cerré la puerta y levanté la mirada. Allí había una persona, mejor dicho una mujer. Estaba de espaldas. No era muy alta. Su cabello era color castaño claro y era un tanto largo y ondulado. Tenía puesto una camisa grande escocesa de color rojo; debajo de esta, se asomaba una falda negra ajustada que no llegaba a cubrir sus rodillas. Sus piernas estaban cubiertas por unas pantimedias rasgadas de color negro. Usaba unas zapatillas Converse, negras también. Llevaba consigo un gran bolso de color verde militar y una mochila de color azul colgaba su espalda. Todo me parecía familiar, sabía que lo había visto en alguien. Pensé: ¿Será Lyla? No me animé a preguntar. Entré en la tienda y compré lo que necesitaba. Mientras estaba en la caja, observaba que la chica seguía ahí. Pagué y salí del lugar. Me acerqué a la chica para sacarme la duda.
¿Lyla? dije buscándola con la mirada. 
¿Qué? ella volteó. Si, estaba en lo cierto, era Ah, hola, Jack intentó sonreír
—¿Qué haces aquí? 
—Nada. Me trajeron hasta aquí. No podían seguir llevándome. 
—¿A donde te diriges? 
—No lo sé... A alguna parte. 
— Conozco ese lugar. Ven, vamos. 
—De acuerdo.
Hice que me siguiera hasta mi auto. No iba a dejarla sola en el medio de la nada. Nos subimos al auto, metí las llaves, encendí el motor y comencé a conducir. Por momentos, observaba a Lyla. Ella estaba ahí, con la cara de sufrimiento eterno que lleva desde que la conocí. Pobre chica, su vida no ha sido fácil. Desde que conoció a su padre todo se ha desmoronado. Antes su vida era complicada pero la sobrellevaba bien, tenía a su madre, quien era su gran apoyo. Pero ella la dejó, y Lyla buscó a su padre. Y gracias a este, conoció a un infeliz del cual se enamoró y la dejo porque estaba embarazada. Recuerdo lo que me había dicho ella sobre el momento en que se enteró de esa noticia: "Hacía varios días que venía con mareos y nauseas. Decidí ir a una farmacia a comprar uno de esos tests de embarazo, tenía el presentimiento. Lo hice y me dio positivo. Entré en pánico pero después me alegre un poco. Le conté al idiota ese, y me prometió que iba a solucionar todo para casarse conmigo y así criaríamos al bebé. Al otro día amanecí sola, en la habitación de un motel. El imbécil se había marchado. No respondía las llamadas, y menos que menos los mensajes. Me abandonó". Realmente, cuando me lo contó me dieron ganas de pegarle al tipo ese. Eso lo que hizo no tiene perdón. Ella estaba desesperada, no sabía que hacer. No tenía a nadie. Pensó en hacerse cargo del niño ella sola. Al mes y medio lo perdió, y a los días me conoció a mi. Yo trate de ayudarla, quise que ella se sintiera contenida. La acompañé durante dos meses, y luego ella se fue. Y ahora, luego de tres meses, vuelvo a verla. 

To be continued

martes, 27 de noviembre de 2012

| B L U E E Y E D E M O N |

Una vez más estoy a punto de renunciar al demonio de ojos azules. Esta vez no me dejaré llevar por sus profundos ojos azules y ese discurso donde dice que me ama y que soy todo. 
En el momento, en cual decido enfrentarlo, el aparece y yo trato de no mirarlo a los ojos. Dejo que se excuse. Sus palabras van atravesando mi mente y se quedan grabadas. Y cuando no me doy cuenta, ya caigo rendida a sus pies, como si una nube azul se apoderara de mi y en lo único que pienso es en él, lo único que respiro es él. Decido darle otra oportunidad, con la esperanza de que no rompa su promesa, y menos que menos mi corazón.